Consejos 4x4: conducción en nieve

Similar al barro, pero más delicada por su consistencia, la nieve también oculta lo que se esconde bajo ella. Además, las temperaturas existentes para que se produzca este fenómeno son bajas, lo que añade una complicación más a la hora de tener que solucionar los problemas desde fuera del coche. Como en los casos anteriores, la nieve pisada tiene mejor adherencia, por lo que procuraremos mantenernos sobre las huellas de los vehículos precedentes.
La nieve esconde uniformemente los objetos, por lo que conviene no salir del camino para así evitar chocar contra algún obstáculo. Tampoco se debe pisar el acelerador bruscamente, ni frenar de esa forma para evitar pérdidas innecesarias de adherencia. Si el vehículo pierde velocidad y comienza a atascarse, procuraremos mover la dirección hacia ambos lados de forma rápida.

En caso de que aparezca hielo, la situación se complica. Sobre esta superficie la adherencia es prácticamente nula. En este caso, lo más recomendable es el empleo de cadenas. Si tenemos cuatro, las instalaremos sobre cada rueda, pero, si sólo tenemos dos, las emplearemos en las delanteras con el fin de tener tracción y dirección a la vez.
Es mejor viajar acompañado por otro vehículo y que éste circule a una distancia prudencial que permita asegurar el rescate del primero en caso de quedarse atascado. Lo mejor es no arriesgarse a un atasco, sobre todo si queda poco para el anochecer.
Antes de aventurarnos por una pista de nieve, hay que informarse bien de los partes meteorológicos, una tormenta inesperada en ruta puede suponer quedar bloqueados sin posibilidad de escapatoria, y asegurarse de llevar el depósito de combustible lleno, por si tenemos que hacer noche dentro del coche rodeados de nieve,




































